Nuestra

Patrona

La Virgen de las Maravillas es una síntesis perfecta de historia, devoción y belleza, entrelazadas en un ambiente de profunda espiritualidad que, desde hace siglos, envuelve al pueblo de Cehegín. Desde su llegada milagrosa a la villa, gracias al empeño del padre Moreno, esta sagrada imagen conquistó para siempre el corazón de los cehegineros. Su hermosura, esculpida por el imaginero Nicolás de Fumo aunque, según cuenta la tradición, fueron los propios ángeles quienes le dieron forma que ha cautivado a generaciones enteras.

A lo largo de su historia, la Virgen de las Maravillas ha sido refugio espiritual en tiempos de guerras, exclaustraciones y dificultades, acompañando siempre al pueblo con su protección maternal. Su papel central en la vida religiosa de Cehegín culminó con la Coronación Pontificia, celebrada con motivo del segundo centenario de su llegada. En 1927, la Sagrada Congregación de Ritos la proclamó oficialmente Patrona de Cehegín e instituyó su fiesta cada 10 de septiembre, fecha en la que se celebra la solemne y multitudinaria procesión desde el convento franciscano hasta la iglesia de Santa María Magdalena.

Junto a esta tradición, destaca también la llegada, desde Roma, de una valiosísima reliquia: el Velo de la Virgen, que se conserva y venera con especial fervor en el convento, y que simboliza la estrecha vinculación espiritual de Cehegín con la tradición universal mariana.

Fueron precisamente los frailes franciscanos del convento quienes, movidos por su amor y entrega a la Virgen de las Maravillas, extendieron su devoción más allá de las fronteras locales. A través de sus misiones, predicaciones y fundaciones en otras tierras, lograron que su culto se propagara por distintos lugares de España y por países de América, allí donde llegaron los religiosos o emigraron los cehegineros, llevando consigo la imagen y la fe en su protectora. Así, la Virgen de las Maravillas no solo es patrona de Cehegín, sino también un símbolo universal de fe, belleza y consuelo maternal para todos aquellos que, aun lejos de su tierra, siguen encontrando en Ella un vínculo inquebrantable con sus raíces y tradiciones.

La Virgen de las Maravillas, tallada por Nicolás Fumo en el siglo XVIII, es una obra cumbre del barroco napolitano. Esculpida en cedro, su belleza serena y espiritual ha trascendido el arte sacro, convirtiéndose en símbolo de conexión entre lo divino y lo humano. Su rostro y el gesto del Niño transmiten una ternura que conmueve a fieles y admiradores por igual.

La Virgen de las Maravillas ha inspirado generaciones de poetas y devotos en Cehegín. Desde coplas populares como «Estrella Refulgente» hasta versos cultos de autores locales, su figura ha sido exaltada con amor, fe y arte. La poesía se convierte aquí en expresión viva de la devoción de un pueblo que la honra con palabras y canción.

Cada septiembre, Cehegín celebra con fervor a su Patrona. El novenario, la gran procesión del día 10, la misa de los huertanos y actos como la Sabatina o la ofrenda floral muestran una devoción que va más allá del tiempo. Desde 1725, la Virgen de las Maravillas acompaña al pueblo como guía espiritual y símbolo de identidad.